Pistas para escritores noveles.


(Juan Casamayor, Constantino Bértolo y Pepo Paz)

El festival literario Eñe ofrece este fin de semana su encuentro anual. En él, tres editores, Juan Casamayor, Constantino Bértolo y Pepo Paz dan consejos a los escritores y escritoras noveles. Este es el resúmen de la conversación que mantuvieron.  

Arriesgar en la creación: “en este contexto no hay que hacerlo que espera Mondadori; hay que apostar por lo que quiere uno”, asegura Fallarás. “La industria ha impuesto convenciones como novelas de entre 250 y 400 páginas, pero eso se está rompiendo.. Van naciendo formas nuevas”

Elegir destino. cuanto mayor sea la editorial, más difícil es publicar. “Al filtro de calidad se le añaden lo que opinen el director de marketing,  el de ventas…”, piensa Casamayor. “Los autores deben saber por qué les interesa una editorial u otra”, dice Bértolo. Sobre los agentes hay muchas dudas: son efectivos pero, sin contactos o buenas perspectivas, es difícol encontrar a alguien que represente a un novato. 

Un  manuscrito limpio: Después de acabarlo hay que leer, corregir, dejarlo que descanse en el cajó”, dice Casamayor. Nada debe quedar a la piedad del editor. 

Sin dudas. “No nos engañemos: saber venderse forma parte de la poética contemporánea”, expone Bértolo. “Es un consejo general. Todos nos hemos convertido en viajantes de comercio”. Si un autor no cree en su obra, es difícil motivar a un extraño. Tiene que haber firmeza desde el correo que acompañe al manuscrito.

Paciencia. “El tempo del que escribe es diferente del que edita”, reconoce Pepo Paz. Entre tres y nueve meses le toma al editor leer un original. Y si dice sí, la espera para llegar a la librería acaba de empezar. “Yo estoy trabajando en el catálogo de 2014”, ejemplifica Casamayor.

Aceptar que el mundo es injusto. “Publicar en una editorial como la mía, con 15 títulos anuales, es muy difícil. Incluyo un par de noveles; tres, si estoy zumbado”, dice Pepo Paz. Incluso manuscritos considerados buenos no se publican. Casamayor: “Quien te diga que no se preocupa por las cuentas, no es editor.

No aspirar a grandes tiradas: “Yo hago las mínimas, hasta de 300, porque colocar a un novel es casi imposible”, cuenta Paz. “Ofrecemos una tirada corta, pero nuestro prestigio y el trabajo de apoyo a la creación”.

Un rincón en la librería. Para un debut con pretensiones artísticas las posibilidades de copar la mesa de novedades son ínfimas. “Luce más una novelita de Henry Hames que el primer trabajo de un chico de Cáceres”, explica Casamayor. Vencer a un muerto es difícil. 

Olvidar a los periódicos. Los medios de comunicación también están en crisis. Apuestan por lo seguro y no regalan espacio. “Prefieren traducciones y clásicos. La crítica se siente más segura ante una obra ya homologada”, opina Bértolo. Fallarás ve que la venganza se puede encontrar en las redes.

Pero  no dejar de exigir. El autor debe pedir al editor. “Que hable de correcciones y puntos de vista”, recomienda Casamayor. “Aunque seas primerizo, tienes que saber cómo van a distribuir, si habrá entrevistas…”

Opción electrónica y autoedición. “Inernet es una oportunidad”, cree Pepo Paz, “pero el editor certifica la calidad y aporta”. Abunda la impresión de que es más útil para calmar el ansia del autor que para difundir una obra.     

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