(foto de Isabel Wagemann)

El baile.
Brillantes, cortantes, feroces descuartizadoras de telas, pelos y papeles. Tan útiles para podar hierba, uñas y trozos de pollo. Metálicas y amenazantes en manos de la peluquera. Serviciales y certeras en manos de la modista. Tontas, entre folios de colores y el origami. Sin filo, como bípedos inútiles en la cocina. Óxido y olvido en un cajón del escritorio. Deformes, mutantes. Con ojos de buenas para cortar una flor y regalártela. Retorcidas, con sonrisa de zigzag, buscando acaso una lengua para perfilarla. Tétricas bailarinas de piernas de plata que inician su baile terrible. Tijeras llorando y gritando que eso no, que ellas nunca. Tijeras huyendo al costurero y cerrando la cremallera por dentro. Susurros y risas. Tijeras perfectas y rígidas, que salen deslumbrantes de su escondite. Golosas, doblegan a mi mano derecha y la obligan a seguirlas. Brutales, cuando hundo sus fauces, sin asco, en la manteca blanca de tu espalda.


Isabel Wagemann

11 respuestas

  1. Bueno, de llegar agotada después de una semana santa con hijas y escritura, me alegran la tarde y me sorprenden más de de lo que se pueden imaginar. Gracias! Así valen la pena los madrugones y los trasnoches y… todo vale si consigo escribir!

  2. Isabel, tus textos, siempre sorprendentes, me encantan. Hoy te leímos en el taller. Gran éxito, gran.

  3. feroces descuartizadoras de pelos

    ME GUSTA Y ME IDENTIFICA
    A TODA EDAD Y A TODA HORA !!!!

    Isabel Wagemann

    GENIAL !!!!

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