Hoy asistí al asado anual al que nos invita Raúl Brasca sin el que el año no es el año y el viaje no es el viaje. Son los rituales de los encuentros con los amigos, las repeticiones que nos ordenan, con Ana María Shúa, mi hermana María, Graciela, la mujer de Raúl, Guillermo Martínez, famosísimo después de sus «Crímenes de Oxford», su mujer y su hijita, y siempre alguien más, y conversamos de lo que estamos escribiendo, nos reímos de cosas sencillas, o del simple placer de estar juntos. Cada vez hay más amigos comunes y más encuentros y vagabundeos a lo largo de diversas geografías, cada vez hay más placer en estas pausas amistosas. También me encontré con Martín Kohan en «La boutique de los libros» en pleno Palermo (hay librerías preciosas en Buenos Aires), y pienso que estas ceremonias repetidas de la amistad se enlazan a través de los años y hacen que mis veranos-inviernos sean menos fríos. Hace un frío tremendo en Buenos Aires, aunque es cálido este intercambio siempre en torno a una mesa, el libro que se recomienda, el último chisme, ese cuento magnífico que nadie debería dejar de leer. Regresaré a Madrid con ideas nuevas y, aunque no volvamos a vernos a lo largo de todo el año, estos encuentros en una punta y otra del mundo forman parte de esa extraña cotidianeidad de los que no sabemos del todo dónde está nuestra casa.

5 respuestas

  1. Me gusta leer palabras tan cotidianas como amistad y placer; y desde luego saber que las disfrutas.
    Un besote enorme desde éste Madrid abrasador.
    ROSA

    PD: Recárgate de esas vivencias que luego tan bien cuentas.

  2. Gracias, Rosa, espero que tu verano esté, por lo menos, lleno de libros maravillosos. Aquí me estoy encontrando con muchos de los autores que antologaré en el próximo «Por favor, sea breve 2» que saldrá, espero, en otoño, es muy curioso conocer en persona a los autores…

  3. Clara, siempre es un placer leerte, y más cuando la percepción de las cosas conocidas cambian.

    Me ha encantado. Un beso desde Madrid.

    Carmen

  4. En » Literatura y viajes», se podrìa colocar, con alguna licencia, el ensayo màs interesante que he leìdo en mi vida, llamado » Viaje a Hanoi», de Susan Sontag.
    Una maravilla, en la tradiciòn del autoanàlisis de los ensayos de Montaigne…

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