Nací en Avilés, Asturias, en 1980, aunque me crié en Gijón, junto a las aguas heladas del mar Cantábrico. Crecí en una región verde y montañosa, cargada de leyendas sobre duendes y serpientes aladas. De ahí procede mi fascinación por los cuentos de hadas y la mitología, aunque pronto desarrollé una tendencia natural a desarmar las viajas historias y mostrar su reverso más oscuro. Emigré a Salamanca, ciudad de piedra amarilla y murciélagos, para estudiar Periodismo, luego recalé en Madrid y me licencié en Literatura Comparada. Viví en París y Bruselas, donde las leyendas fantásticas de la vieja Europa terminaron de fraguar. Mis relatos han obtenido premios como el Jóvenes Talentos Booket o el Por favor sea breve, de microrrelato. También soy autora de una antología de cuentos, Susurros en el tejado (Alhulia, 2010), y con Las Microlocas fundé una microciudad, La Aldea de F. (Punto de Partida, 2012), que ha visto la luz en México. Ahora vivo en Madrid, donde compagino la literatura con el periodismo social, y mantengo una bitácora algo asilvestrada, Las Letras Dormidas.

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