Calentamos motores con Hipólito G. Navarro

Nada de depresión post vacacional, ni de vitaminas para enfrentar la vida, nada de tostadito melancólico que se va, ni de quejarse por la dieta que, sí o sí, habrá que recomenzar. Nada de pies arrastrados por el pavimento de lo cotidiano, ni de oídos a la crisis, nada de corazones rotos ni de cuenta vacía por los excesos del verano o el material escolar de los niños. Nada de monotonía familiar, ni añoranza de esa playa ahora vacía. Pasen y vean, señoras y señores, aquí tenemos la solución a todos sus problemas en una sola dosis. Se puede aplicar directamente sobre las heridas, pues no reviste contraindicaciones, y además sólo cuesta un click: ¡lean a Hipólito G. Navarro!

Calentamos motores con este regalo de Poli, para su uso y disfrute. Puedes leerlo aquí.

Comments ( 17 )
  1. Sebastián

    ¡Buenísimo!

  2. Rosa Borreguero

    Hipólito por Dios…Como se te ocurre ir dando ideas!!!!
    Me ha encantado, divertido y mordaz como casi todo lo que escribes. Gracias.

    ROSA

  3. María

    No conocía la obra de Hipólito Navarro, creo que en Argentina no hay nada, pero prometo buscarla porque el cuento me pareció muy interesnate.

  4. Siempre genial el Poli,con su fino sentido del humor. Me ha gustado mucho el cuento y, en cierto modo, me he visto identificada. Intentando alquilar habitaciones a estudiantes, quito y pongo quito y pongo para cada visita. ¿Que necesitan un armario? Lo pongo y luego lo quito. ¿Que lo que piden son dos camas? quito la que hay y pongo dos. ¿Que me piden una mesa de trabajo y un flexo? Desmonto mi despacho y, tras la visita, lo vuelvo a montar. Me siento como las tías mayores del cuento. ¡Mi espalda! Ya no estoy para estos trotes…Carmen Peire

  5. Compañer@s de la escritura,
    Me aprovecho de esta espacio para contarles que uno de los grupos del taller, con el afan de extender las enseñanazas del taller, hemos creado un foro donde postear lo que quieran. Además hemos creado un espacio para los Micro cuentos que tanto gustan por aquí 🙂
    Les dejo hecha la invitación:
    https://waterspiral.org/taller/index.php
    Un abrazo

  6. BTW, el cuento excelente. Gracias Hipólito y gracias Clara por compartirlo. Me encanto la palabra “Abundosas”…fasntástica. Me gusta mucho la vitalidad de los viejos 🙂

  7. Ana María Shúa

    Buena receta! Beso.

    Ani

  8. José María Merino

    Muchas gracias, Clara: es magnífica tu introducción, estupendo el cuento de Poli, ¡y su foto enfrentándose al galimatías es el ornamento perfecto del conjunto! Feliz regreso a la vida como es, con un abrazo de José María Merino

  9. Genial Poli. El cuento es muy bueno y me ha dejado ese regusto entre amargo y dulce que aporta siempre el humor manejado con maestría.

  10. Matilde Sánchez (Salonmati)

    Es muy bueno, preciso y detallista: entra el lector por el aro imaginando otro relato de color local cuando viene la reversa, el rebobinado que revela la primera mitad como una proyección de teatro. Me recordó un cuento auténtico de la familia, que les contaré en otro comentario. Felicitaciones a todos los integrantes del Llerta!

  11. Clara Obligado

    Traducción: “llerta”, taller en lunfardo argentino. Muy buen comentario del cuento, por cierto.

  12. Anonymous

    Clara, Ani, José María, Sebastián, María, Matilde, Pilar, Rosa, Carmen, mis queridos todos: Gracias mil por los ánimos y los comentarios. ¡Al final voy a tener que escribir algo nuevo, ya lo estoy viendo!
    Abrazos y besos.
    Poli

  13. Francisca Noguerol

    ¡Qué bueno es, querida, y qué razón tienes en tu extraordinario texto! Un beso enorme deseándote, también a ti, lo mejor. Paqui

  14. Anonymous

    Bueno, si ponemos el listón de “buenísimo” a este relato, no se que calificativo tendríamos que utilizar para aquellos verdaderamente buenos o excepcionales. No creo que éste cumpla ninguno de esos requisitos.

  15. Eva Manzano

    Qué difícil es levantarse al silbido del amanecer y fregotear lo que haya que fregotear, con decisión, sin dudarlo. Hipólito es un genio del sentido de la vida. Un abrazo, Eva.

  16. ¡Ay! me transportó a mi propia visión de las Ferias Medievales que organizan los Ayuntamientos y a las que asistí en más de una ocasión con mis amigos artesanos, con nuestros disfraces, resignación, mala gana, miserable paga y el bulle-bulle de gente haciendo fotos y abriendo boca, ¡mira-mira!.
    ¡Tal cual! El sentimiento de los feriantes y la mirada vacía del tourista.
    Más un plus indefinible que ironiza sobre las miserias de la Sociedad del espectáculo.
    Genial, Hipólito.

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