“Los seis primeros libros que publiqué fueron seis fracasos. En la composición y la redacción del séptimo, La invención de Morel, mi afán fue no cometer errores. Me dije que tenía un buen argumento y que no quería malograrlo. Por desconfianza de mi tino quise tomar todos los recaudos de seguridad. Procuré que en la historia, como en la máquina de un reloj, nada fuera innecesario”


“Los críticos mi fustigaron bastante por mi inhumanidad; decían que no se sentía el calor humano. Y yo estaba de acuerdo. La había escrito así porque antes, cuando me dejé llevar por mi calor humano, cometí muchos errores. Entonces decidí tomar distancia y escribir prudentemente. Cuando creía tener una historia bastante interesante, me atenía a contarla. Hasta que no logré un poco más de baquía para escribir, no me permití dar mayor realidad a mis personajes. Cuando lo hice, los críticos deploraron que ya no escribiera novelas como La invención de Morel y que me estuviera volviendo asquerosamente humano”.
De: Bioy Casares a la hora de escribir. Ed. de Esther Cross y Félix della Paolera. Tusquets, Barcelona, 1988.
En la imagen, la 2º edición de “La invención de Morel”

11 respuestas

  1. El tema del sentimentalismo es un tema de Borges, que fue luego bastante trabajado, (por Eloy Martìnez, por ejemplo). Borges odiaba el excesivo sentimentalismo en Literatura, le gustaban el pudor, la mesura. Supongo que de ese tema habla Bioy.

    ” La invenciòn de Morel” es una novela esplèndida, asombrosa para su època… A mì me costò un par de lecturas poder apreciarla.

  2. Me gusta esa ida de “contener” la historia para que no patine hacia el sentimentalismo. Me gusta la novela sentimental, pero me gusta más la literatura que es precisa, de tono formal, donde la precisión es tal vez el mayor trabajo de la prosa. En ese sentido “La invención…” es magnífica, y todo Borges, claro… Aunque reconozcamos que, por ejemplo, “Cumbres borrascosas” no está nada mal.

  3. Me gusta mucho cómo Bioy se ríe de si mismo, de su incapacidad para escribir, y también de la crítica, resulta una postura muy poco solemne y relajante.

  4. ¡Ay qué ver, los críticos, siempre igual! Pero la buena literatura pervive, el nombre del crítico no.
    Magnífica la Invención de Morel en mi relectura. La verdad, un libro a veces es como las capas de la cebolla, según los lees una, dos, tres, veces, vas llegando a la esencia. Bueno, no sigo, no vaya a ser que algún crítico me tache de sentimental o cursi.

  5. Sí, Wells está en el texto, creo. A mi lo que me encanta es la idea de crear un texto en una isla, gran tema literario, sin duda… (Daniel Defoe dixit…)

  6. Y tambièn, si pensamos en lo de la isla, serìa posible pensar en “El señor de las moscas”…Lo que pasa es que la isla , o la casa, son espacios cerrados, buenos para el enigma..”El mastìn de los Baskerville” de Conan Doyle comienza en Londres, pero luego deben, por necesidad de la intriga, mudarse a una casa de campo…brrrr

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