Adiós, Labordeta, hasta siempre.

Presentó nuestro “Por favor, sea breve”, participó en este blog, se sumó a las cenas en la terraza para hablar de literatura y era, como diría Machado, “bueno, en el buen sentido de la palabra bueno”. Nuestra compañera de taller, Carmen Peire, una de sus más queridas amigas, lo acompañó durante años por los caminos de la música y nos envía este texto. Queremos compartirlo con vosotros en homenaje a ese hombre recto que dijo en alto lo que tantos no se atrevían a decir, que muchos apreciábamos y que los próximos llamaban “El abuelo”.



Si hay alguien que me ha ayudado a ser mejor persona y a saber reírme en las situaciones difíciles, ese es (aún no puedo decir fue) Labordeta, el abuelo de muchos, yo entre ellas. Amigo personal desde los setenta, en el que los cantautores irrumpieron y él entre ellos, con su vozarrón de maño, su cabezonería y su humor buñuelesco, como la jota baturra que dice: cara de poca ventana, asómate a esa vergüenza, dame un poquito de sed que me estoy muriendo de agua… Viendo el mundo siempre desde otra óptica, desde esa esquina llamada dignidad y coherencia, tan perdida hoy, recorrimos juntos escenarios, conciertos, pesares, muertes de amigos y festivales de solidaridad. Comimos, bebimos, reímos y lloramos juntos. Como decían muchos amigos comunes, éramos una simbiosis, yo más que manager (me llamaban la “hermanager”), él más que un artista, mi abuelo, en muchos aspectos mi padre. Siempre ahí, cuando mis operaciones, todos los días en casa, visitándome, en mis momentos duros, apoyándome cuando otros me dieron la espalda o me despidieron. Nunca poniéndose en primer lugar, siempre mimetizado en la piel de los otros, la grandeza de los grandes.
Abuelo, allá va mi despedida, mi sonrisa para ti. A partir de ahora viajarás por agujeros negros y horizontes de sucesos con la mochila a cuestas, cantando albadas.

Carmen Peire


Comments ( 17 )
  1. Sebastián

    Gracias por el poema, somos muchos los que sentimos la muerte de Labordeta…

  2. Ricardo

    Era un hombre íntegro y recto, muy especial en el mundo, sobre todo, de la política.Es una pérdida, hacen falta muchas personas como él para que Europa recupere la dignidad que está perdiendo.

  3. ME ENCANTA LA NUBE QUE LLORA. QUISIERA ACERCAROS A ÉL, QUE SUPIÉRAIS CÓMO ERA, PORQUE EN SU SENCILLEZ ES (NO ME ACOSTUMBRO AL FUE) UNA DE LAS PERSONAS MÁS CULTAS QUE HE CONOCIDO, TAMBIÉN EN LITERATURA. LE REGALÉ UN LIBRO DE aRLT: ¡AH, SÍ, CLARO, DE ÉSTE YO HE LEÍDO… Y EMPEZABA. LUEGO VINO UNO DE OLIVERIO GIRONDO, ESPERANDO PILLARLE:COÑO, CLARO, GIRONDO, LEÍ DE ÉL… Y DECÍA. ASÍ SIEMPRE, ME TENÍA FRITA. LE PASÉ UN LIBRO DE SLAWOMIR MROZEK (POLACO) DE RELATOS, ESPERANDO PILLARLE: ¡PUES DE ESTE MONTÉ TAL Y TAL OBRA DE TEATRO CUANDO FUI PROFE DE INSTITUO! NADA, NO HUBO MANERA. SÓLO UNA VEZ LE PILLÉ: ¡NO CONOCÍA EL JUEGO DE CARTAS DE MAX AUB! Y ESTABA DESEANDO QUE SALIERA PARA TENERLO. NO HA LLEGADO A TIEMPO, ASÍ QUE SE LO MANDARÉ A TRAVÉS DE UN AGUJERO NEGRO. CARMEN PEIRE

  4. Isabel González González

    Los mayores de mi pueblo, un pueblo de Zaragoza, me cuentan que hace tiempo, hace mucho tiempo, cuando eran otros tiempos y Labordeta se dejaba caer por ahí, sólo acudían a escucharle tres o cuatro personas con las solapas de los abrigos subidas hasta el cuello y el cierzo colándose por el micrófono. Y es así como lo imagino siempre, cara al cierzo, cantando a duras penas sus verdades y entre la gente del pueblo. Entre toda la gente. Los que acudían a escucharle y los que no. Un maño. Como él mismo decía, un viejo árbol batido por el viento que azota desde el mar. ¡Lo hemos perdido, joder!

  5. no, Isabel, no lo hemos perdido. Hemos perdido su cuerpo, todo lo demás permanece. Al menos así me gusta pensarlo: sus poemas, su música, sus ¡a la mierda! cuando han sido necesarios, sus novelas,sus ensayos, sus opiniones, su socarronería, su sentido del humor…

  6. Quiero dedicar un fragmento de un poema ,aunque en femenino. Creo que va en línea con el poema colgado.

    Ay Gladys

    Hago figuritas
    con migajas de pan y piedrecillas
    que recojo del camino polvoriento.

    En el mimo camino
    paralelo a la ciudad
    voy dejando mis figuritas tiesas.

    [Y nosotras, figuritas todas, hacemos una procesión en silencio]

    Y mis tiesitas se humedecen
    bajo el cielo abierto.
    Quedan tiernas, blanditas
    y amortiguan el murmullo grave
    que del cerro cae en picada.

    Sole Molina

  7. Hola Clara:

    Si, hoy se me ha ido uno de los primeros amigos que tuve en España, allá por la prehistoria de 1977, cuando tú y yo y un montón de gente estrenábamos exilio.

    Creo que llevaba una semana escasa en el Madrid que describes en “Exilio”, cuando alguien (una de aquellas amistades tan “intensas” que solían durar poco o quizá el tiempo que tardabas en encontrar un trabajo negro con horarios leoninos), pues un alguien de aquellos me hizo escuchar a “un gran tipo que se llama Labordeta”.

    Desde entonces, Labordeta fue aquel “gran tipo” que cantaba “A varear la oliva/ no van los amos/ a varear la oliva/ van los ancianos”. Es curioso, pero de la infinidad de canciones de Labordeta sigo recordando estos cuatro versos.

    Si, por supuesto que hoy he llorado, por él y porque…¡joder! ¡Se nos siguen muriendo los buenos!

    espero que cualquier día de estos volvamos a “hacer memoria”

    un abrazo,
    salut,
    hugo

  8. Clara Obligado

    Verdad, Hugo, fue en aqueños años cuando escuché por primera vez a Labordeta. Luego me tocó conocerlo a través de Carmen Peire, que era muy próxima a él, verlo actuar en política e ir ampliando la gran imagen que de él tenía ya sin conocerlo.

  9. Isabel González González

    Es que era mucho cuerpo, Carmen. Un abrazo.

  10. Carmen

    Un recuerdo para un hombre que hacía bien a todos saber de su existencia. Como la nube, lloro que ya no esté.

  11. Anonymous

    Era una persona cercana aún sin conocerla

  12. En “aquellos tiempos” se celebró un festival de música en Villalar de los Comuneros. Todos llevaban banderas de las distintas regiones (no éxistía aún el Estado autonómico) y apareció entre el público un hombre joven con una bandera de España (borbónica)que quería celebrar con todos. La rechifla que se llevó fue de las buenas. Labordeta, que estaba en ese momento sobre el escenario, dijo por el micrófono “¿No somos nosotros los tolerantes? ¿No sabemos distinguir todavía lo que es una agresión?” Recuerdo con emoción el silencio enorme que se produjo.
    Sí, nos enseñó muchas cosas.

  13. Clara Obligado

    qué historia tan bonita…

  14. …un caminante que pisando leve deja huella.

  15. “Rosa, rosae y también el valor de pi…”

    Recuerdo esa canción en mi niñez, mi hermano con un cassette a todo volumen, y yo correteando y haciéndome preguntas sobre la letra.

    Se nos ha ido un buen hombre, y quisiera dedicarle algunos versos del poema de Kaváfis, “Ítaca”:

    “Cuando emprendas tu viaje a Ítaca, debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas.Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases…”
    Mas no hagas con prisas tu camino;
    mejor será que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino.
    No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ellas, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
    Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado. Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
    sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas”.

  16. Carmen Peire

    Para Labordeta:

    El pan nuestro

    César Vallejo

    Se bebe el desayuno…Húmeda tierra
    de cementerio huele a sangre amada.
    Ciudad de invierno… La mordaz cruzada
    de una carreta que arrastrar parece
    una emoción de ayuno encadenada.

    Se quisiera tocar todas las puertas,
    y preguntar por no sé quién; y luego
    ver a los pobres, y, llorando quedos,
    dar pedacitos de pan fresco a todos.
    Y saquear a los ricos sus viñedos
    con las dos manos santas
    que a un golpe de luz
    volaron desclavadas de la Cruz!

    Y en esta hora fría, en que la tierra
    trasciende a polvo humano y es tan triste,
    quisiera yo tocar todas las puertas.
    y suplicar a no sé quién, perdón,
    y hacerle pedacitos de pan fresco
    aquí, en el horno de mi corazón…

  17. ¡A la mierda!; es el mejor discurso breve de oratoria política que se ha dicho en el congreso de los diputados en estos 30 años de joven democracia. Siempre tarde, pero quería dejar unas palabras de recuerdo a ese gran abuelo, Labordeta. Y quería pensar que él va ir a la huelga general; porque un beduino nunca se pierde el desierto. Irá y caminaré con él en la manifestación. Así entenderá que no pude tener unas palabras de afecto a tiempo, porque estaba en esa realidad a la que él se enfrentó dignamente durante ocho años en el parlamento, una realidad de precariedad laboral, de amenazas de ERE, de abusos de poder, de inmovilismo…caminar con él mañana me dará ánimos y dignidad, que no tiene precio…
    ¡Salud!
    Gus

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