El humor tiene historia.

El humor tiene Historia.

por María Aroca

 

El primer estudio sobre el humor lo hizo Filón de Larisa (145-80 a C.), filósofo griego y escolarca de la Academia de Platón, que emitió una manifestación, para que maestros y alumnos de la entidad tuvieran en cuenta los resultados obtenidos en su investigación.

― El humor en los hombres griegos les anima de ser lo que son. El humor en los hombres romanos, si lo tuvieran, les consolaría de ser lo que son[1].

Uno de los discípulos extranjeros, romano, primogénito del general Lucio Licinio Murena (103-79 a C.), puso en conocimiento de su padre el pensamiento formulado. La indignación de ambos, con su nulo sentido del humor, fue tal que tuvo lugar la Segunda Guerra Mitridática (83-82 a C.). Filón, hecho prisionero, fue encarcelado en Roma, poco después la familia Cicerón lo sacó de la mazmorra para que fuera mentor del joven Marco Tulio (106-43 a C.).

Filón intentó aprovechar su nueva situación para que se organizara una romana guerra civil. Lanzó a su alumno contra el general Catilina (108-62 a C.) (¿Hasta cuando abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?[2]), sin embargo no tuvo en cuenta que, a pesar de ser romano y militar, el estratega poseía un sentido del humor tan amplio que ni se cabreó con las Catilinarias, y no hubo batalla.

A lo largo de la historia son históricos los problemas que se originan cuando un político, extrañamente, posee sentido del humor. Llega un momento en que no puede evitarlo y desde su podio derrama una frase imaginativa, de inmediato se origina una crisis por la dolosa interpretación que realizan el resto de los estadistas. El parlante satírico se la carga.

Un ejemplo es el de Sir Francis Bacon (1561-1626). Su frase fue:

La imaginación consuela a los seres humanos de lo que no pueden ser; el humor los consuela de lo que son.[3]

― ¿A qué tipo de seres humanos te refieres? ―preguntó Su Majestad Jacobo I de Inglaterra e Irlanda y VI de Escocia (1561-1625).

― Evidentemente a los que son reales ―especificó Bacon.

El rey se lo tomó tan a mal que Sir Francis estuvo a punto de ser metido en la Torre de Londres. La esposa real, Ana de Dinamarca (1574-1619), considerando la falta de importancia de lo que dice cualquier súbdito respecto a los reyes, evitó que tuviera lugar semejante desgracia, eso sí aprovechó para que lo enviaran al campo a hablar con los bueyes.

Siglos más tarde otro Sir, Wiston Curchill (1874-1965), dijo una frase muy similar, pero más estudiada:

La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser; el humor los consuela de lo que son.[4]

Churchill fue Primer Ministro con un rey, Jorge VI (1895-1956) y con una reina, Isabel II (1926-), por lo que su trato con la realeza fue heterogéneo, y eso influyó en la variación hecha sobre la frase de su antecesor: él se refiere únicamente a los hombres. Esto merece un análisis:

El hombre es el único ser que se aparea con un animal de distinta especie. La especie masculina se mira al espejo todos los días al levantarse, por el afeitado, por el lavado de dientes, por el recortado de la barba, por el intento de aceptarse a sí mismos. Ellos saben cómo y qué son, lo limitado que es su género, la falta que tienen de un presente maduro, animoso, guay; y la imposibilidad de un futuro pleno. Se miran al espejo, y piensan, ¿y si me cambio de especie, aunque solo sea travestidamente?, se rasuran la cara e imaginan la melena, el maquillaje, las zonas sobresalientes por delante y por detrás, las pintadas uñas largas, la ajustada o revoloteante ropa y …. ya que han tenido imaginación, si tienen humor se ríen de sí mismos; en caso negativo su único consuelo es el suicidio o la agresión al otro género.

¿Y la especie femenina? La mujer no necesita imaginación ni humor. Incluso le sería negativo el poseerlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

07.04.2014

 

[1]         Η διάθεση στην ελληνική άνθρωπος τους ενθαρρύνει να είναι αυτό που είναι. Το χιούμορ στο ρωμαϊκό άνθρωπος, αν το έκαναν, θα παρηγορήσει τους είναι αυτό που είναι

[2]         Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?

[3]         Imagination comforts of humans beings which can not be; humor consoles than they are

[4]         The imagination consoles than men can not be; humor consoles than they are

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