“El pez volador”, la fragilidad y la fortaleza. Por Javier Morales.

Foto: El escritor Walter Benjamin

Nuestra fragilidad y nuestra fortaleza como seres humanos
por Javier Morales

De Walter Benjamin a un hotel para acoger mujeres maltratadas. Nuestra fragilidad y nuestra fortaleza. Del periodo de entreguerras en el que Europa se cayó al abismo, un tiempo que simboliza la muerte, fatal y trágica, del propio Benjamin -“¿es preferible el desastre de morir o la vergüenza de sobrevivir?”- a un hotel en el Mediterráneo que sirve de refugio a personas que huyen de sus miedos. Inocular miedo a la gente es muy beneficioso para algunos. No nos dejemos.

Si no hacemos algo para evitarlo, en Europa regresamos sin remedio al mundo previo a la Segunda Guerra Mundial. Con otro discurso y otras formas, más cínicas, envueltos en la bandera nacional, la extrema derecha ha sabido aprovechar la crisis migratoria y la demolición del Estado del Bienestar para atraerse a las clases trabajadoras y medias. Lo hemos visto estos días con el referéndum en Gran Bretaña y antes en las elecciones austriacas, donde estuvo a punto de ser elegido presidente un xenófobo. El otro, el inmigrante, el del sur (que no se nos olvide que España es el sur en Europa cuando nosotros mismos despreciamos a quienes vienen del otro lado del Mediterráneo), se ha convertido en el culpable de todos los males. Deberían estar sonando todas las alarmas, las de verdad, pero solo oímos palabras hueras y gestos vacíos. Más de lo mismo.

Pienso todo esto después de leer (y de ver) Manifiesto incierto. Con Walter Benjamin. Soñador abismado en el paisaje (Errata Naturae), lo nuevo del inclasificable artista francés Fréderic Pajac. Ensayo, novela gráfica, autobiografía, Pajac continúa el trabajo emprendido en La inmensa soledad (Errata Naturae), en el que se entreveraban la vida en Turín de Nietzsche, Pavese y la del propio autor, los tres huérfanos de padre a una edad muy temprana. Una obra por la que ya expresé mi admiración y sorpresa en esta Área de Descanso.

Con la misma propuesta estética, Pajac aborda en su nueva novela gráfica los últimos días en la vida del filósofo y escritor alemán de origen judío Walter Benjamin, tal vez el teórico del arte más influyente del siglo XX. Marxismo, misticismo judío, romanticismo alemán se fusionan en la voz del autor de La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, una obra que marca un antes y un después en la teoría del arte. Benjamin vislumbró y padeció el auge del nazismo, el inicio de la guerra, y decidió suicidarse en la localidad española de Portbou cuando la policía franquista interceptó al grupo de judíos con los que trataba de escapar de las garras de los nazis.

Sobre Benjamin –un autor polifacético, con una obra llena de aristas, contradictorio– se han escrito centenares de ensayos, de ahí la audacia de Pajac al escribir y dibujar este Manifiesto incierto, “una evocación de la historia borrada y de la guerra del tiempo”, nos dice el autor. El dibujante y escritor francés nos cuenta los últimos años en la vida de Benjamin, entre otros su paso por Ibiza, adonde llegó en 1932. La isla era entonces un paraíso, refugio de artistas y bohemios. A Benjamin le entusiasmó la belleza del paisaje, “el más intacto que ha conocido”, según sus propias palabras, aunque el alemán ya supo intuir que esa pureza no duraría mucho y que el turismo acabaría devastando una naturaleza privilegiada.

Con sus dibujos, con sus palabras y las palabras “robadas” a Benjamin, Pajac logra recrear la atmósfera de un tiempo, el de entreguerras, en el que Europa se cayó al abismo, un tiempo que simboliza la propia muerte, fatal y trágica, del propio Benjamin. “¿Es preferible el desastre de morir o la vergüenza de sobrevivir?”, se preguntaba. El Manifiesto incierto puede verse y leerse también como un boceto, apenas perfilado, del mundo en el que vivimos y de lo que nos depara el porvenir si no logramos cambiar el rumbo.

Para cambiar el rumbo, conviene mirar hacia lo que tenemos cerca, a las pequeñas historias. Es lo que hace el escritor granadino Alejandro Pedregosa en Hotel Mediterráneo (Planeta), en el que aborda un tema sangrante de nuestra sociedad, que nos avergüenza a diario, el de la violencia de género. El Hotel Mediterráneo es un refugio para mujeres maltratadas. Toma el nombre de la conocida canción de Serrat, lo que en sí mismo es ya una declaración de intenciones. Pero el hotel no solo da cobertura a las mujeres que huyen de sus parejas, también a un grupo de personas que huyen de sus miedos interiores, que buscan un lugar donde empezar de nuevo sin que nadie les pregunte por su pasado, por su particular mochila. Uno de ellos es Françesc, un pianista que ameniza las cenas y se enamora perdidamente de Tamara, una de las mujeres de acogida, recién llegada al refugio.

Conocido autor de novela negra, Pedregosa ha escrito también poesía y relato corto. En Hotel Mediterráneo se desmarca de lo criminal, pero sin abandonarlo del todo. El trasfondo social, el ritmo, la agilidad narrativa, la creación de personajes, la precisión de las descripciones y la intriga en torno a la evolución de un suceso invitan al lector a no abandonar la novela, a devorar las páginas de esta historia dura y tierna a la vez, que no juzga a sus personajes pero tampoco los redime, que ahonda en las grietas de nuestra fragilidad como seres humanos.

Y ya que hablamos de pequeñas historias cotidianas, merece la pena también bucear en el encomiable trabajo de las pequeñas editoriales, como la colección Pez Volador. Esta editorial, ligada al Taller de Escritura Creativa de Clara Obligado, nació para dar una oportunidad a autores que merecen la pena y que no han podido encontrar un hueco en el mercado editorial.

“Hace muchos años que editamos libros en el Taller, periódicamente damos espacio a los cuentos de los participantes en una antología que tiene una larga historia, y editamos también pequeñas aventuras literarias en nuestra colección DeLirios del Taller. La idea de crear una colección donde los participantes pudieran editar su primer libro surgió de manera natural. Desde que empezó la crisis, se ha complicado mucho la publicación de libros de cuentos y en el mundo editorial, excesivamente comercializado, el género es mirado con recelo. Existen pequeñas editoriales con apuestas más arriesgadas, pero no tienen espacio para tantos autores. Por otro lado, nosotros formamos autores que merecen ser leídos. Con estas ideas en la cabeza, surgió la Colección Pez Volador. Allí le damos lugar y voz a participantes del taller con una voz consolidada, con un trabajo literario serio. Después, el entusiasmo de los autores y las ganas de editar nos empujaron hacia delante”, me comenta Camila Paz, directora de la colección.

Aparte de ser alumno del taller, el único requisito para publicar en Pez Volador es que “exista una propuesta original y de calidad que pueda articularse en un libro consistente”, dice Paz. “No nos movemos según las reglas del mercado, sino las de la literatura. No nos apresuramos, disfrutamos con el proceso de la edición y lo concebimos como parte de la escritura de un libro. Siempre dentro de un orden, claro; una vez que empezamos a trabajar un libro procuramos no demorarnos demasiado, acompañar al autor y animarlo a lograr un manuscrito de calidad”, asegura. Una bonita forma de entender la literatura.
Javier Morales Ortiz es escritor, periodista y profesor de narrativa. Ha publicado la novela Pequeñas biografías por encargo y los libros de relato Ocho cuentos y medio, Lisboa y La despedida. Su próxima novela, Trabajar cansa, se publicará a principios de 2016. Puedes seguirme en:

Facebook: www.facebook.com/javier.moralesortiz

Publicado en “El asombrado”, 26-06-2016

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